miércoles, 10 de marzo de 2021

106 anys

Colette Maze, la pianista de 106 anys que acaba de treure un nou disc
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lunes, 25 de junio de 2018

Recuerdos

Recuerdos

Un trozo de espejo en la pared de la cocina. Espacio que quedó relegado y nombrado como el de la cocina vieja, contrapuesto al de la nueva. En él se cambiaba mi padre, desprendiéndose de su traje de luces, señales de su trabajo diario con nuestras vacas y otros animales. Las “güeñas de vaca”.
Allí nos pasábamos tiempo de domingo, con mis dos amigas adolescentes, maquillando nuestros párpados con sombras y luces, y poniendo rímel a unas pestañas que levantábamos con artilugio. Y peinábamos nuestras melenas nuevas. Éramos jóvenes y aprendíamos ese lenguaje falso de embellecerse. Uñas y labios sonrosados. Primeros zapatos alzados y faltas de pliegues o campana, por encima de las rodillas. Nuestras cinturas entre torso y cadera, de envidiables medidas. No eran tiempos de tallas, porque vestíamos ropa a medida. En mi caso, hecha por mi madre y por mí.
Reíamos. Éramos felices. Nos soñábamos mujeres.
Salíamos a la calle confiadas. No imaginábamos lobos al acecho. Vivir en un entorno de reconocimiento y proximidad nos daba seguridad. Éramos buenas chicas. Íbamos al baile, a esperar a algún chico que nos sacara a bailar, sin repetir pieza con ninguno, y en muchos casos con algún conocido. Nos encantaba bailar. 

Esas amigas me las presentaron. Una sobrina de mis tías. Eran sus vecinas.

sábado, 24 de septiembre de 2016

¡Nada!

Nada me vale.
Nada me acerca
a la distancia
de no saberte,
de no tenerte,
de comprenderte.

¡Nada!

Y en este acto
pierdo las reglas.

Me quedo quieta.
Te espero.
Estás ya cerca.

Tu aliento
se torna aire,
se hiende en carne.

En ese instante
es el momento
de tu arranque.

Dentro se disipa el aire.

Se duerme el alma.
Se rompen cuerdas
de mi nostalgia.

Me falta suelo.
Todo me estalla.

Mi cuerpo,
mi mente,
mi sangre.

¡Nada!

Y es todo.
Contigo basta.

En ese acto
nada me falta.

Sin embargo,
eso pasa.

Hay un mañana.

Hay asideros
que nos impiden,
que simplifican
cuerpos y almas.

Amar no se mantiene.
No en lances
que nos embriagan.

Acariciamos
cuerpos sabidos.

Perdemos lo conocido.

Extraños,
la piel nos cambia.

Duermes contigo.
Duermo conmigo.

La misma cama.
Remanso y calma.

martes, 28 de enero de 2014

Calma!



Espant d'esperits foscos de la nit encarcarats i farcits de sentiments.
Humitegem els ulls enfonsats de perills.
Déu meu, quan hem patit!
I encara són aquí.
Mentre tant, podríem morir.
Calma!
Fem pausa!
Escoltem el remor de l'esperança.
No puc allunyar-me.
Em cal tornar-hi.
No ho puc evitar.
Sóc esclava del destí signat amb la meva sang.
Escolteu-ho!
Ens han tancat tots els camins, per fer-nos creure que aquest és el nostre destí.

sábado, 6 de julio de 2013

Notas en mi libreta diario, del 3 dejulio

En una disposición ausente transito por mi mente confusa, ante un presente dolido en la falta de sentido.

Sé que no son letras para ser servidas.
Son rastrojos de un campo asolado de una vida dolida.

A mí vienen.
Consuelan mi desazón.
Se precipitan hincando el diente en ese espacio de nada que solidifican.
Construyen inquietud sobre mi cuerpo, fuera de control, que se precipita a un destino fatal del que no le es posible escapar.

Una vida que nunca satisfizo sus ansias de libertad y visibilidad.
Condición humana de la que se desdeciría si fuera le posible.
Arrastra el fardo pesado, buscando aberturas e un infranqueable e invisible muro de contención.

La rabia sube hacía el foco de la mente, dañando sus neuronas y cercenando la impotencia por sus venas.

Resiste subsistiendo, siguiendo el lazado sino de una supervivencia prescrita por destino de urdimbre natural y social que no sabe dejar atrás.

Ha pacido en campos fértiles de muertes que hablaron en vida, en su esperanza de eternidad.

Signos falsos que laceran sin parar.

Toca mantenerse en pie, alzando el puño cerrado, y gritando la queja ante multitudes sordas que duermen acunadas por farsas de encantamientos e ilusionismos inciertos; tras el plasma de una ilusión falsa.
Insoportable, acoge la calma sedienta.


De nada valen versos lisonjeros y placenteros.
El presente aterido de drama y destinos inciertos, compone con yagas y sangre putrefactas.
La raza humana, culmen de la desgracia.
Muerte para beneficios de la guadaña.

Nos hemos alejado del sendero, y entramamos nuestros pasos en maraña.

Hiere y duele.
No hay calma.
Muerde.
Desgarra.

Mala suerte.

La rueda gira entre risas.

Vamos cayendo en precipicio hueco que nos alcanza.

Hemos partido a un destino sin retorno.

Quedaremos engarzados, cual insectos en alfiler claveteados.

Nos dolemos sin consuelo ni esperanza.
Vivimos la doblez del pasmo que nos alcanza, alimentado sus ansias incontenidas.

Somos multitudes.
Prescindibles e inaudibles.

Desarmada la urdimbre de un cuerpo social que amparaba.
Nos sangran a cambio de nada.
Todo vale, pues sus normas son leyes impuestas para secar nuestras carnes, extrayendo la substancia que es su beneficio y ventaja.
Recluidos en distancias insalvables, no nos ampara el abrazo ni el pacto de que no somos parte, ni tenemos palabra.
Engañados, perdemos confianza.
Esperamos la zancadilla en gestos de proximidad.
Somos beneficio a ojos de quienes dicen nos dan ventaja.
Nos agasajan para sonsacarnos y rodearnos, aislándonos unos de otros.


Hay un mundo de substancia difusa, que sigue prédica de "a río revuelto, ganancia de pescadores", poniéndonos el cebo y cerrando salidas de escape.
Con substancias.
Con productos.
Con elementos de distracción, que ocupan y distraen una energía necesaria para nuestra salvación.
Seleccionan y se desprenden de excedente que es carga, añadiendo ese peso sobre nuestros hombros, para entorpecer y distraer; para contener todo gesto de sublevación.


Hoy cumplo 59, A un año de los sesenta, nueva decada para una ilusión renovada.

viernes, 14 de junio de 2013

Palpable

Hemos ido dejando de lado recursos imprescindibles.
No habrá forma de recuperarlos.

Hemos colaborado a que el desolado paisaje nos escupa seca esperanza.
Hemos batido ponzoña y creído que no nos afecta.
Hemos sido artífices del seco futuro que nos alcanza.
Hemos hecho esas cosas, inconscientes y perversos, sin tomarlas en serio.

Con arrogancia creemos que lo alcanzado estaba, sin tener en cuenta que debíamos: preservarlo, protegerlo, repararlo, restablecerlo,...

Sabíamos cosas que de nada nos valen.
Un saber ajeno que alimentaba sus procesos, dejando en descuido los nuestros.

Hemos caído al pozo profundo en que el barro y cieno solidifican en plomada.

¿Aguantaremos?
¿Remontaremos?
¿Saldremos de ésta?

Aún los creemos. Damos crédito a palabras de mentirosos, que nos las tiran a la cara.

¿Es cobardía?
¿Es abulia?

Es dejadez de no saber ser.

Acomodados, vemos cataclismos bajo nuestros pies, cuando el hecho es que estamos en ellos, sin distancia. Sin parapetos.