martes, 10 de julio de 2012

Testifico


He ojeado esos libros. Los he tenido en mis manos y no he sentido la llamada.
Acabo de entrar a un sitio en que podría adquirirlos en digital por la mitad de su valor, pero carillos para ese formato.
El éxito de esa literatura eclipsa otras.
Muchos diálogos y apartados de mensajes, es lo que pude ver.
Nosotras no necesitamos esta literatura, pero parece que lo que en otro tiempo fue la novela romántica, ahora es la erótica.
Sexo explícito o implícito.
La monotonía del día a día. Las presiones vitales a que nos estamos ciñendo.
El imaginario renovado, en un mundo de plásticas sobre el cuerpo que no se quiere envejecido.
Miramos a un horizonte de placer sin mezclar nuestros cuerpos.
Esas lecturas amasan emociones y lubricaciones.
Los blogs de ese talante hace tiempo que han sido de pleno éxito.
No es nuevo que esa literatura haya calado.
Hay otros componentes en la distracción. Los programas que ofrece la televisión.
Estamos en nueva era.
Esto es lo que hay.
Entre tanto, las noticias nos perfilan un oscuro presente abocado a la negación de lo que antes se daba y tenía por posibles.
Recortes que mañana traerán peores males.
Enfermos que no tendrán a qué agarrarse.
Derechos pisoteados.
Saqueos con descaro.
Nos hieren y dan sablazos.
Perdemos a qué agarrarnos.
¡Tocados!
¡Hundidos!
Habrá muchas bajas en esta guerra sin cuartel.
Hemos delegado en otros.
Lo estamos pagando caro.
Perdemos las riendas de nuestros pasos.
Estamos en espacios iluminados por artefactos que pagamos.
Pagamos facturas de consumo.
Alimentamos el monstruo que nos trepana y seca.
La naturaleza está en los anuncios de productos necesarios para sobrevivir en el presente.
Falso presagio.
Entre raíles caminamos.
Murallas alineadas a nuestro paso.
Sacamos el pescuezo buscando encontrarnos.
Pantallas ocupan nuestras mentes.
Deseos solapados.
Compartimos vidas con amantes pasajeros.
No satisfecho el instinto y deseo proyectamos sobre letras huecas fantasías que nos trazan otros.
Escritores que dan cuerda al reloj de un mundo nuevo sin latidos en el corazón.
Pálpitos de voces en artilugios de base dos.
Octetos convertidos en abrazos y besos.
Amores que vienen del paisaje imaginario del encuentro.
Promiscuos nos sentimos libres.
La libertad no tiene sitio en que pacer ni tierra en la que enraizarse.
Clamores en aguas revueltas en que no hay pesca.
Alimentos enlatados y en conserva.
Planchados de rostros que se quieren olvidar del paso del tiempo.
Los valores subvertidos y convertidos en pasado caduco.
Venimos a un mundo que no sabemos disfrutar.
Dejamos que otros dirijan los pasos que hemos de dar.
Traemos hijos para continuar la especie, sin tener en cuenta que hay que poner las cosas en su sitio para dejar el mundo en condiciones para futuras generaciones.
Esta tierra no es tuya ni mía.
Estamos de paso.
Debemos responder de cada uno de nuestros actos.
Nos entretienen con concursos y juegos alimentado el niño que hay dentro de cada uno.
El sexo tiene sus riesgos. Para evitarlo sublimarlo no es bastante. Se alza el juego de culebrones calientes en lecturas que arranquen deseos con ojos ciegos en manos de los invisibles tactos de la carne.
Una mujer fue niña antes. Soñó un futuro que hoy presente es ausente.
En algún caso amodorrada en un hogar que nada nuevo le ofrece.
Si tiene tiempo para distraerse, que es el caso de la mayor parte de los presentes, a no ser que tengan alas de creatividad que hayan sabido desplegar, tendrá que buscar algo que le llene.
Hubo un primer tiempo en que lo que ofertaba la máquina de entretener era suficiente. Parece que ahora con eso no basta. Llegó a tiempo esa literatura para reverdecer el bosque de la lectura.
Nos habíamos hecho un sitio entre los blogs. Ahora decrépito y vacío.
El acto escribidor estaba en manos de la mayor parte de esas mujeres que descubrían la libre manifestación de fantasías sobre el cuerpo insatisfecho.
Hay una literatura que pondría en paralelo, la dirigida a jóvenes y niños. En ella también han florecido algunas sagas.
¿Quedará lugar a la propia imaginación?
¿Será una suerte de libro de formas y gestos a imitar?
¿Tendrá algo de instructivo para quienes han de iniciarse en estos juegos de la carne y el alma?
¿Alimentará nuevos planos de realidad en que satisfacer las ganas?
¿Dará pie a lúbricas acciones?
De momento me abstengo de dedicarle mi tiempo a esos textos.
Quiero seguir en mi imaginario y buscarme en las letras que concite mi pulso sobre el teclado o en el papel.
Busco mi voz y el eco de lo que la vida me ofrece.
Sé que no podré quedarme al margen, porque éste hecho marcará nuevos bucles a mi alrededor.
Ha habido otras modas que pasaron sin rozarme, pero en este caso me siento demasiado cerca, dado que uso mi letra para dar paso a textos que en algún momento se mueven en eros.

Ayer, en el trayecto de regreso, el paisaje me presentó la forma de la central nuclear de Vandellos. Eso y otras señales de la transformación de un paisaje que nunca será el de antes.
A pocos pasos, la gente holgaba en las playas.
¿Cuál era la contaminación a qué estaban, ignorantes, sometidos?
¿Cuál la que sufrimos los que pasamos por allí en un tren que raudo y veloz traspasaba el espacio en busca de un retorno al asfalto?
Nada que ver con los viajes en tren de madera de tiempos pasados.
No en vano estoy a dos años de los sesenta.
La vida me dibuja perspectivas y constancias.






viernes, 6 de julio de 2012

Sabates / Zapatos



Quin significat li podem donar a les sabates de vidre del primer conte que em van regalar de petita?

Aquell conte és al meu racò més intern de la memoria primera.
Era grapat i amb pocs fulls, però va ser inmens al meu univers fantàstic.

Des d'aquell hivern, amb els meus cinc anys, en que vaig saber que el que hi havia sota clau eren els reis que els pares ens tenien preparats, el meu imaginari vola amb les lletres llegides, i ara a les que escric, visquent-lo en els dos casos.

He vist unes sabates que m'han fet recordar les de la Cinderella.

Delicades. Per uns peus petits. L'humiltat i senzillesa considerades com a valor de dona.

Un toc de mitja nit. Una sabata que cau mentres es desfà l'encanteri. Sabata que no es converteix en espardenya.

Pot ser la nostra heroïna no portava res als peus. Tan pobra i tant poc considerada.

Modell de la sumisió premiada amb un bon partit.

Vaja!

No és el modell escollit al llarg de la meva vida.

He volgut ser-hi jo mateixa, i puc dir que ho estic aconseguint.

Bones reflexions pel meu aniversari.


TRADUCCIÓN:

Aquel cuento está en mi rincón más interno de la memoria primera.
Estaba grapado y con pocas hojas, pero fue inmenso en mi universo fantástico.

Desde aquel invierno, con mis cinco años, en que supe que lo que había bajo llave eran los reyes que los padres nos tenían preparados, mi imaginario vuela con las letras leídas, y ahora en las que escribo, viviendolo en ambos casos.

He visto unos zapatos que me han hecho recordar los de la Cenicienta.

Delicados. Para unos pies pequeños. La humildad y sencillez consideradas como valor de mujer.

Un toque de media noche. Un zapato que cae mientras se deshace el hechizo. Zapato que no se convierte en alpargata.

Puede ser que nuestra heroína no llevara nada en los pies. Tan pobre y tan poco considerada.

Modelo de la sumisión premiada con un buen partido.

¡Vaya!

No es el modelo elegido a lo largo de mi vida.

He querido ser yo misma, y puedo decir que lo estoy consiguiendo.

Buenas reflexiones por mi cumpleaños.

martes, 26 de junio de 2012

El rechazo te aísla


No soy un niño para que me hables con rodeos.
Llamaron a la puerta y saliste sin hacer ruido.
Allí estuviste un buen rato.
Acaso pensaste que no me enteraría.
Te entregaron algo.
Lo sé.
Habíamos quedado en que no volverías a las andadas.
Me prometiste que lo dejarías. Incluso me hiciste creer que así lo habías hecho.
Estás perdida en ese torbellino de desorden existencial y me quieres arrastrar a él porque temes tu soledad.
No lo conseguirás.
Estoy dispuesto a hacerle frente.
No soy ningún niño.
Sé que me la juego, y no quiero.
He visto caer a muchos y no pienso ser uno de ellos.
Me voy.
La calle será mejor que estar aquí perdiendo lo poco que queda de esta familia.
Me llevo a la Mari, no quiero que siga viviendo tu desorden y violencia.
Nos vamos.
Nos están esperando.
Jano ha venido por nosotros.
Él nos ha buscado techo.
Allí te quedas.
¡Despierta!

Un chico delgado y desnutrido, llevando de la mano a una niña, sale de la casa con la amargura lacrada en el rostro.
Es recibido por un adulto que le introduce en un coche.
Desde una ventana una mujer rota, en alarido reclama al aire que vuelvan sus hijos.
Nadie la atiende.
Cae sobre el suelo regándolo con un charco de sangre.
Se ha golpeado en la sien con el canto roto de la encimera.
Todo es desorden.
Vecinos y vecinas se acercan y entran. La puerta está abierta.
Avisan.
No tarda mucho en llegar un servicio de urgencia.
Se la llevan.
No para de llamar a sus niños.
Llora desconsolada.

La curarán y atenderán, pero pronto tendrá que hacer frente a su realidad.
Caer y recaer es lo habitual, si nadie te atiende y cuida.
El rechazo te aísla.

En la casa de acogida, un muchacho y una niña se abrazan y miran al techo.
El mundo que les rodea es frío y transparente.


sábado, 16 de junio de 2012

¡Justicia!


Me es indiferente. La vida que tengas es para tu provecho. A mí me da lo mismo que estés en una burbuja y goces de comodidades y placeres.
Lo que no acepto es que para ello, te quedes con lo que a otros les falta.
Que lo hagas sin que te tiemble el alma.
Has tenido la cuna de la abundancia. Has ido a los mejores colegios y te has titulado en múltiples universidades de élite, haciendo masters y cursos de postgrado.
Tienes en tu currículum una lista larga de posibilidades para acceder a la creme de la creme, de la oferta laboral.
A ti no te llega la carcoma del paro, ni te recortan lo imprescindible, porque andas sobradísimo de prescindibles.
Te acuestas sin remordimientos en el lecho cálido de los que todo lo tienen, y de nada carecen.
Has pasado en la urna de tu coche conducido por un chofer uniformado, sin ver lo que tienes a tu paso.
Cuando entras en tu despacho, tras caminar entre la gente de a pie, ni los ves.
Estás encumbrado en tu aura de poder.
Para ti todo son cifras.
No te preguntas si, la que te limpia las huellas que dejas tiene algún quebradero de cabeza.
No has visto los rastros en su rostro demacrado.
Ella te ha saludado, sin que siquiera la hayas mirado.
Has pasado alegre y sonriente por su lado, soltando sonrisas diseñadas en sesiones de imagen, como si plumas sacaras.
Has gozado de la servidumbre con que todos te han dado paso, sin esperar tu mirada.
Ni siquiera hablan a tus espaldas.
Sus males los proyectan fuera.
No saben que tus movimientos comerciales son parte de esa trama que todo lo desangra.
Evades impuestos, pagando menos que ellos.
Compras barato, y de regalo lo que se saquea de desahucios y ruinas.
La vida que pintas es de frufrú y zigzag sin rozar.
Te das el gusto que pagas en royalties que te manan.
Ya quisiera yo que a ti llegara el mazo que a todos nos amenaza, pero no.
Siempre tendrás las espaldas cubiertas y alternativas con puertas y puertos de salida.
Una familia que sostienes es el continuismo de los de tu casta.
Pasa ron siglos y no bastaron revoluciones.
Los tuyos siempre tuvieron mecanismos para tener en su mano el bastón de mando.
Habéis admitido cambios sociales que en cierta forma os favorecían.
Había que tener consumidores de productos que os enriquecían.
No valía pagar sólo para la supervivencia.
¿Qué te ciega?
Has matado la gallina de los huevos de oro.
¿Dónde encontrarás tu clientela?
Has visto en la globalidad el cauce para ganar más.
Plantas tus fábricas en talleres de mala muerte con sueldos y condiciones de miseria.
Produces más que barato, sin apenas pagar impuestos, y vendes facturando fuera de los controles de gobiernos a los que representas, con bandera y galardones.
Nos vendes.
¡Ojalá se te pudra el producto, o enmohezca!
Derribaría paredes y muros hasta dejar el campo abierto para que podamos medrar de nuevo sin la manipulación vuestra.
Nos habéis engañado y seguís con descaro sembrando mentiras a cara descubierta.
Os zafáis de la ley que no os roza, paseando con la cabeza bien alta nuestra vergüenza.
Hemos caído al pozo profundo del que no hay cuerda que te saque, porque no hay nadie fuera que pueda tirar de ella.
Tenemos que abrir los ojos y no dejaros resquicio para nuevas afrentas.
¡Justicia!
Pido justicia.
¿En qué puerta?
No se me ocurre dónde llamar para que se me atienda.

sábado, 9 de junio de 2012

Amarse es un reto


Tomo el cincel de las letra para tallar palabras rociadas de sensibles tanteos sobre el cuerpo desnudo en deseo.

Pezones vibrantes en busca de la lengua de la amante.
Latidos en hueco aposento.
Espera de un encuentro.

Amantes en las tardes disipadas de cálidos días de invierno bajo edredones y mantas.

El calor de los días veraniegos las alejará mañana.

El frío es el tiempo mejor para enredarse los cuerpos.

Amarse es un reto.

Renovarse en ello. Más.

Continuar en el descubrimiento de la mismidad en los brazos de la amada.

Esperar.

Ansiar.

Desear.

jueves, 7 de junio de 2012

Que no me pille desprevenida


Hay días que se tuercen, a los que les salen garretas, como hilos de costura enredados en mis manos.
Hoy es, ha sido uno de ellos.
Ha ido pasando el día, deparando enjambres de emociones iracundas y pesimistas.
He salvado el lastre, a puro de darme cuenta de que estaba en ese brete.
Hay personas que oscurecen con su encuentro y hacen nubes grises sobre nuestra mente.
Así ha sido.
Con maneras amistosas, he caído en su red y he perdido el punto de buen semblante con que ayer me vi.
Eludir ese encuentro es el propósito para días venideros.
Dejarlo en el margen de mi mismidad, o pasar por su superficie sin darle pie a alcanzarme.
No todo el mundo, cuando pregunta quiere saber.
Respondes con sinceridad y parece que no venía a cuento.
No me gustan esos encuentros en que debo desplegar galas de alegría que no tengo.
Llevo en mí muchos nudos por deshacer.
Si se me pregunta sobre los planes que tengo, y respondo que no los tengo porque no soy dueña de ellos, no me vale que en un momento dado se me quiera colocar en posición irreal.
Di confianza a quien no lo merecía.
No es la primera, ni lo será la última vez.
Parece que no aprendo a dejar en un hola y adiós algunos encuentros cotidianos.
Es posible que la aparente compañía y camaradería requiera de forzar las cosas hacia un estado fantasioso de todo va bien.
No juego con ello.
Estoy fastidiada.
Nos recortan posibilidades y empobrecen, dejándonos con el culo al aire.
Indignada.
Me afirmo en ello.
He recogido velas y he quedado en ese terreno de lo no visible.
De pena.
Hay personas que no nos ven, ni quieren.
Lamentablemente, son encuentros vacíos de contenido.
Unas risas.
¡Qué lástima!
Así van las cosas.
Una conversación válida no es dada.
Y parece que ese desencuentro, de primer movimiento del día, ha agitado mis entrañas exponiéndome a emociones negativas.
En este momento sosegado lo miro con la distancia e intento darle el sentido que tiene y la alerta para que no se repita mañana.
Que no me pille desprevenida.

lunes, 4 de junio de 2012

Sólo quien conmigo va sabe.


Nueva cuerda para mis textos.
Letras nuevas en pensamiento.
Escritos.
Versos.

Abro un nuevo libro.

En el tiempo.

Pasamos por esta vida.
Tomamos rumbos distintos.
Vivimos encuentros fortuitos que pasan a ser definitivos.
Todo está en lo casual.
En lo fugaz de nuestro estar.

Tantos pasos por dar.
Nuevos por caminar.

La vida se nos va.

¿Habrá otra oportunidad?

Si no la hubiere, ¿qué perdemos con jugar?

Arriesguemos y tomemos decisiones.

Hagamos posibilidad.


Un paisaje nuevo se dibuja.
En él paseas bajo la lluvia.
Te moja.
Sientes el cuerpo vital.
Renaces.
Engarzas las ganas de continuar.

Te paras y miras.

Azules que vienen a tu encuentro desde el mar.

Cuando tanto amaste y no tocaste, perdiste el momento de tener el viaje eterno.

Encuentros.

Viniste y no me diste la piel y la carne en que pudiera solazarme.

No tuviste confianza en ti o no la tuviste en mí.

El caso es que te fuiste y nunca sabré si hubiera sido posible encontrarse en los cuerpos.

Estuve a tu lado porque te amaba.
Sólo permanezco con quien me tira de dentro.

Para vivir, mi alma me basta.

Para morir, voy de una a otra morada.

A veces tengo la sensación de haber vivido eternamente.
Otras, siento el vacío y acritud de no saberme sentida.
Subo y bajo en esa noria.
Todo me influye y toca.
Frágil, padezco el vaivén del desconcierto.
No lo represento.
Aprendí a mudar y ocultar flaquezas.
Era demasiado vulnerable si las dejaba al aire.

Sólo quien conmigo va sabe.